
Fuente: Fish Information Services, FIS
Uruguay - DINARA impone importantes sanciones a buques pesqueros
Daniel Gilardoni
jueves 12 de septiembre de 2002
La Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) aplicó importantes sanciones a varios buques pesqueros, tras comprobarse, tres años más tarde de iniciados los procesos correspondientes, que dichas embarcaciones habían capturado especies "acompañantes" en porcentajes superiores a los permitidos.
Las actas fueron labradas por inspectores de la DINARA a principios de 1999, y finalmente, luego de superar los recursos interpuestos por los involucrados y las barreras burocráticas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), cinco buques, la mayoría de ellos con permisos de pesca de merluza, recibieron sanciones que van desde USD 1.600 a USD 2.600, y que incluyen en algunos casos suspensiones del permiso de pesca durante entre 10 y 30 días.
El motivo de las sanciones fue la pesca de especies no objetivo, principalmente corvina (Micropogonias furnieri) y pescadilla (Cynoscion guatucupa ), por encima de los porcentajes autorizados. En algunos casos la captura de estas especies fue superior al 60% del desembarque, mientras que el máximo autorizado es del 15%.
Los barcos sancionados son el Astra III, Zurita, Zaandam (todos de la empresa Leyla S.A.), el B/P Noni de la empresa Landasur S.A. y el B/P Promopes II, perteneciente a Ayal S.A..
La demora en aplicar las sanciones denota la lentitud e ineficiencia de los organismos reguladores del Estado para controlar y corregir situaciones que afectan a la pesquería de la corvina y pescadilla, que según reconocen técnicos de la misma DINARA, se encuentran sobreexplotadas, o plenamente explotadas en el mejor de los casos.
En abril del año 2000, el director de la DINARA, capitán de navío Yamandú Flangini, había reconocido ante una comisión de parlamentarios las deficiencias de un sistema legal que hacía que fuera prácticamente imposible sancionar las infracciones al ordenamiento vigente. En esa misma reunión reclamó a los parlamentarios normas que permitieran a la DINARA actuar con mayor eficiencia y celeridad en el control de estas situaciones.
Las sanciones impuestas fueron recibidas con satisfacción por algunos inspectores de la DINARA que se sentían con los brazos atados, ya que luego de comprobar las faltas veían cómo el propio Estado se desinteresaba de sancionar a los infractores. En tanto, en el sector de los armadores se ve con preocupación este tipo de sanciones, pues consideran que las mismas son sumamente onerosas para las empresas en un momento que atraviesan por serias dificultades financieras y que obliga a algunos buques a permanecer en puerto por 30 días en plena zafra.
Por Daniel Gilardoni