Fuente: El Pais, Montevideo

Uruguay - Rusia y China anunciaron que firmaran el Protocolo de Kyoto

miércoles 4 de septiembre de 2002

Logran avance para frenar calentamiento del planeta

La oposición de EE.UU. y la OPEP impidieron alcanzar acuerdos concretos sobre el uso de energías renovables


JOHANNESBURGO I EFE

La Cumbre de la ONU sobre la pobreza y el medio ambiente fue escenario ayer de todo un hito, al abrirse la puerta a la entrada en vigor de un pacto para frenar el calentamiento de la Tierra, poco después de que se frustrasen las propuestas para impulsar el uso de energías renovables.

La hazaña consiste en que el "Protocolo de Kioto" para la reducción de los gases que producen el "efecto invernadero" entrará en vigor previsiblemente el año próximo, después de que el jefe de Gobierno de Rusia, Mijaíl Kasyánov, anunciara ayer ante el plenario que su país está preparado para ratificarlo.

En principio, la ratificación de Rusia, junto a la de Canadá que también la ha anunciado en este foro, permitiría en la entrada en vigor del pacto.

Se trata pues, de un avance concreto hacia la reducción de la contaminación de la atmósfera, que puede servir, de alguna manera, para contrapesar la supresión en el texto del acuerdo final de la Cumbre de toda mención a metas cuantitativas o plazos límites para establecer medidas dirigidas a aumentar el consumo de la energía que proviene de fuentes renovables.

"Por supuesto que está muy bien que entre en vigor el Protocolo, si realmente lo ratifican Rusia y Canadá, pero por otra parte se ha retrocedido en cuanto a las energías renovables", comentó un representante de Greenpeace.

PLAN DE ACCION. "Según lo acordado por los ministros y expertos de varios países y grupos de países, el "Plan de Acción" que la Cumbre debe aprobar en su última jornada, hoy miércoles, habla sólo en términos generales de la cuestión de las energías.

El texto aprobado menciona, como ejemplos, la necesidad de aumentar el uso de las renovables, eliminar progresivamente las subvenciones para las energías tradicionales contaminantes y facilitar el acceso de los pobres a fuentes de energías, pero sin poner ninguna pauta concreta ni fecha para conseguirla.

Este arreglo fue inmediatamente denunciado en los términos más tajantes por los grupos ecologistas, que lo atribuyeron a las presiones de Estados Unidos, la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que hizo valer su política como posición del "Grupo de 77" que comprende más de 120 países en desarrollo y las grandes empresas petroleras.

Estas últimas, según sostuvo visiblemente consternada la dirigente de "Amigos de la Tierra" Kate Hampton, "tienen sus huellas dactilares por todas partes en este chanchullo".

Las formulaciones sobre energía pactadas tampoco gustaban a la Unión Europea (UE), que había propuesto que para el 2010 el uso de energía renovables supusiera el 15 por ciento del consumo total.

La comisaria de la UE para Medio Ambiente, Margot Wallstrom, no ocultó su decepción con el texto acordado y lamentó que los que querían poner metas concretas "nos quedamos solos" ante una "alianza perversa" entre Estados Unidos y la OPEP.

"Cumbres globales son ineficaces"

LONDRES. Las Cumbres para la Tierra se han vuelto demasiado pesadas e ineficaces para lograr su objetivo de salvar al planeta y deberían ser remplazadas por foros regionales más pequeños, dijo ayer el hombre que las ideó.

"Las grandes conferencias globales jugaron su papel", dijo Sverker Astrom, el diplomático sueco que encabezó la creación de la primera Cumbre para la Tierra de las Naciones Unidas en Estocolmo, en 1972, y la segunda en Río, en 1992.

"Se han vuelto ineficaces, demasiado costosas, producen menos resultados positivos e impiden el desarrollo debido a la necesidad de consenso", dijo Astrom, uno de los diplomáticos suecos más reconocidos, en una entrevista.

Astrom, un hombre vivaz de 86 años, fue uno de los arquitectos de la política de neutralidad de Suecia.

"Es el principio del régimen de consenso que significa que el último estado pequeño puede bloquear lo que el resto de las naciones del mundo han acordado. Ese representa un enorme debilitamiento de las fuerzas", dijo Astrom.

El incremento del número de miembros de las Naciones Unidas a sus actuales
185 países, casi el doble desde principios de la década de 1970, y el régimen del consenso hicieron que el contenido de los textos se diluyera y se volviera casi insignificante, dijo.

"Es hora de pasar a niveles regionales y funcionales donde se reúnan grupos de naciones para resolver problemas regionales o específicos en común", dijo Astrom. Reuters